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“No” a las caras de molde
- Categoría: Ultimas Novedades
- Creado en Sábado, 28 Septiembre 2013 17:51
- Escrito por Dra. Leyla
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El concepto de
belleza facial está ligado a los pilares del equilibrio y la
armonía, acordes con las características personales. Esto hace que
cada rostro tenga una belleza de proporciones únicas, y que no haya
caras “calcadas”. Pero, ¿cuál es nuestro concepto de belleza? ¿Qué
entendemos por un rostro armónico?
El concepto de belleza facial
Un rostro bello
responde al concepto de equilibrio. Por ese motivo, tratamos de
disimular o modificar desde una frente demasiado pequeña o ancha,
una nariz grande o muy curva, hasta unos labios muy finos.
Podemos decir que la idea de belleza se remonta al comienzo
de la humanidad cuando, por ejemplo, los pueblos griegos y egipcios
manifestaban a través de su arte lo que consideraban cuerpos y
rostros bellos, en base a sus proporciones, medidas y
simetrías.
La belleza femenina está íntimamente ligada
con la sensualidad, la delicadeza y los rasgos suaves. Así es que
muchas veces escuchamos que los rasgos duros, marcados y
exacerbados, al hombre le dan “personalidad”, mientras que a la
mujer la masculinizan.
Para evaluar la belleza del
rostro de una mujer, en necesario tener en cuenta cada parte de su
rostro para poder analizarla y, si es preciso, corregirla para que
luzca lo más natural posible. De esta manera, se observan la forma y
ancho de los labios, de las cejas, el tamaño de la frente, la forma
de las mejillas y el mentón, las características de los ojos, el
tamaño y forma de la nariz, el color y la calidad de la piel, y
hasta el volumen de pestañas. Y, por supuesto, la forma y tamaño de
cada rostro.
Con todos estos elementos examinados
individualmente y en su conjunto, el profesional debe aconsejarle a
la paciente los cambios adecuados para ella, comenzando por los
retoques mínimanente invasivos para que la transformación sea
gradual, sin estrés, y que luego de efectuadas las correcciones siga
reconociéndose a ella misma frente al espejo.
Un rostro proporcionado
Es innegable que una
cara armoniosa debe tener ciertas características que hacen que el
todo luzca atractivo en su conjunto. Respecto de esto, podemos
señalar que hay algunos rasgos faciales que son sinónimo de belleza,
y que resultan llamativos: una piel suave y luminosa, mejillas
redondeadas, frente equilibrada (ni muy ancha, ni demasiado
pequeña), ojos seductores y sin arrugas alrededor, mentón suave y
nariz acorde a la forma y el tamaño de la cara.
Todas
sabemos que la edad es un factor clave, puesto que no es lo mismo
hacerse un retoque facial en la adolescencia o en la madurez. Los
cambios faciales prematuros habitualmente son desaconsejados por los
buenos profesionales de la medicina estética para no fomentar
transformaciones a tan temprana edad, no generar adicción, ni
estimular a pacientes “sobretratadas” desde muy jóvenes.
Si hablamos de pacientes adultas con intenciones de hacerse
cambios en el rostro, debemos preguntarles cuáles sienten que son
sus “marcas registradas”. Es decir, aquellos rasgos por los cuales
los demás las distinguen del resto. Y esto no tiene que ver con la
perfección, sino con características propias que si no estuvieran en
el rostro de esa persona le quitarían parte de su esencia. Puede que
estos rasgos las acomplejen o que, por el contrario, evalúen que sin
esas formas “no serían ellas”.
Cuando la paciente está
decidida a hacerse un cambio en su rostro en favor de recuperar su
autoestima y para verse mejor, lo ideal es que no sea extremo ni
abrupto. Por este motivo, se recomiendan hacer retoques mínimos, en
los que las transformaciones se vean sutiles y a la vez naturales.
No es lo mismo retocar arrugas en un rostro con daño
leve, que hacerlo en una cara con daño alto. En cada caso variarán
los tratamientos y productos a utilizar, la cantidad de
aplicaciones, las sesiones de mantenimiento, etc.
Tratamientos faciales que, utilizados correctamente, mantienen los
rasgos propios y los mejoran, porque son mínimamente
invasivos:
• Hilos tensores: tienen el
efecto de un “lifting sin cirugía”. El avance de la edad trae
aparejada la inevitable flaccidez, con signos muy visibles a nivel
facial. En los casos más avanzados, es muy difícil volver a tensar
la piel facial sin la ayuda de los hilos tensores. Son ultrafinos e
invisibles, el procedimiento es rápido y sin hematomas. Además, como
la técnica es mínimamente invasiva, no deja cicatrices. La paciente
evita pasar por el quirófano para someterse a una intervención
quirúrgica con las posteriores secuelas postoperatorias. Este es un
procedimiento seguro, que destaca las facciones naturales propias de
cada mujer.
• Mesolifting: se aplica
por medio de microinyecciones con sustancias que rejuvenecen la piel
de rostro. Hidrata, brinda luminosidad y a la vez tonifica. Combate
arrugas y líneas de expresión de manera indolora. Así el rostro se
remodela naturalmente, sin efectos colaterales.
• Ácido hialurónico: Se utiliza para borrar
arrugas, logrando una piel tersa y rejuvenecida, pero también para
dar volumen a ciertas zonas del rostro, tales como labios, mentón o
pómulos. A través de infiltraciones pequeñas, se coloca en el rostro
de la paciente una versión “densa” o una versión “fluida” de este
producto. La primera requiere retoques luego de los seis meses de la
aplicación, mientras que la segunda se puede volver a utilizar a
partir de los tres meses. Los resultados son percibidos por la
paciente desde la primera sesión. El plus de este relleno es que
también se usa para borrar secuelas de acné.
•
Electrolifting: a través de corrientes eléctricas se
realiza la tonificación de los tejidos, para levantar y tensar la
piel del rostro, evitando tanto la flaccidez como las arrugas. Es
recomendado para levantar cejas, pómulos, y también para elimina







