¿Religión y azar son agua y aceite?


Para quienes nos apasiona el mundo de las religiones y sus enseñanzas y reflexiones para la humanidad, pensar sobre los aspectos que pueden relacionarse o vincularse con esta dimensión tan esencialmente humana, es una tarea sumamente interesante.

Y es que, para algunas religiones en su versión más extrema, el juego puede ser algo que no está bien visto. Esencialmente porque compiten con la figura de autoridad de lo entidad suprema a la que adoran, como puede ser el caso de las versiones del cristianismo más ortodoxo o los musulmanes, que temen que estos entretenimientos “suplantan” el culto a las deidades. Los reparos también tienen que ver con la posible pérdida de los límites de estas acciones lúdicas, que pueden volverse difusos hasta extinguirse con el correr del tiempo. Transformando un pasatiempo en una grave adicción.

Religiones como el Islam son claras con respecto a los peligros de practicar estos juegos, pues llevan a los hombres y mujeres a excesos que descuidan la instancia de adoración a dios, la práctica de la oración y el trabajo en el camino del bien. Si bien también existen en el cristianismo algunas interpretaciones extremas, que unen las ganas de jugar con deseos que pueden llevar a excesos o a intereses que hacen descuidar a los fieles de las buenas prácticas, no es menos cierto que actualmente este tipo de visiones se han flexibilizado y adaptado a los tiempos modernos, con interpretaciones más comprensivas, con respecto a esta forma de entretenimiento.

En efecto, es fácilmente comprobable que los millones de jugadores que en el mundo invierten tiempo y dinero en diversas opciones de Loterías Mundiales, bingos y apuestas, no han caído en problema por el juego. La ludopatía o la adicción específica de esta práctica no está relacionada con el juego en sí mismo.

Como ocurre con otros abusos de sustancias, los individuos que sufren de estos trastornos psicológicos presentan personalidades complejas; y en general, existen antecedentes ambientales, genéticos y situaciones específicas, que los volvieron vulnerables ante estas situaciones. Se calcula que el porcentaje de la población mundial con estos problemas es el 1 por ciento del total.

Es curioso que en algunas provincias como Entre Ríos y sobre todo en el país vecino Uruguay, existe un Santo muy conocido al que se venera y se vincula con la suerte en los juegos de azar. San Cono, un santo italiano que la inmigración trajo a la nación vecina y que es venerado cada tres de junio.

Personas de todo el país y provincias limítrofes acuden regularmente para visitarlo y pedir o agradecer la buen afortuna recibida. En este lado del río existe una actividad importante de apuestas y bingos, así como otros negocios relacionados que se relacionan con este entretenimiento, como por ejemplo páginas especializadas en resultados, en tiempo real, como lo ejemplifica este enlace:  

https://www.loteriasmundiales.com.ar/Quinielas/entre-rios. Todas estas formas más modernas de juegos de azar o actividades complementarias conviven y conservan el folclore de estas creencias populares.